Ciberespionaje chino




ciberespionaje chinoDecenas de gigantes empresariales de Estados Unidos vieron con estupor en los últimos años cómo desaparecían de sus servidores informáticos cientos de gigabytes con información confidencial, bien fueran proyectos de patentes, contabilidad financiera o negociaciones entre altos ejecutivos sobre una operación de compra.

Desde ahora, ya saben a quién culpar: China.

La empresa de seguridad Mandiant, autora del demoledor informe que acusa al Ejército chino de una campaña masiva de ciberespionaje, considera que el “90% de los ataques” que han rastreado desde el año 2006 “provienen de las mismas direcciones virtuales”, ubicadas inequívocamente en las instalaciones de la Unidad 61398 del Ejército de Liberación Popular chino (ELP) en la ciudad de Shanghai.

Unas revelaciones que, de ser ciertas, pondrían al descubierto la estrategia más turbia de China para obtener beneficios económicos, secretos tecnológicos y ventaja competitiva sobre Occidente. La sospecha no es nueva, ya que en Estados Unidos se lleva tiempo hablando de la incipiente ciberguerra entre ambos países, pero el reporte de Mandiant es la acusación más detallada hasta la fecha.

La envergadura del robo se traduciría en cientos de millones de dólares trasvasados a China en forma de secretos corporativos de todo tipo. “Esta es la nueva era del cibercrimen”, afirmó Graham Cluley, experto en seguridad británico, a la agencia AP.

“Hemos pasado de chicos que desde sus dormitorios cometían delitos con motivación financiera a delitos informáticos patrocinados por Estados, los cuales están interesados en robar secretos y obtener ventaja militar o comercial”, agregó el experto.

Compañías en sectores como los petroquímicos o la informática pueden reducir costos gracias a los secretos robados. Una firma energética que negocia la compra de un campo petrolero puede ahorrar millones si los espías le dicen cuánto están dispuestos a pagar sus rivales.

La mayor obsesión del gobierno chino es el crecimiento económico como justificación de su dictadura ante la sociedad, y el ciberespionaje supone una herramienta impagable para sus enormes conglomerados empresariales de propiedad estatal.

Pocos casos de ciberespionaje salen a la luz porque las víctimas prefieren el anonimato. El más célebre hasta la fecha afectó al gigante de los refrescos Coca Cola. En 2009, un ataque sobre esta firma coincidió con el intento fallido de absorber al grupo chino Huiyan por 2.400 millones de dólares.

Mientras los ejecutivos de Coca-cola debatían la cantidad que iban a ofrecer, la Unidad 61398 se infiltró en sus computadoras gracias a un e–mail con un documento adjunto infectado. Ya dentro de la red informática de los directivos, el Ejército chino, siempre según Mandiant, tuvo acceso a la estrategia de negociación de Coca Cola y envió información y archivos de vuelta a Shanghai.

La misma estrategia fue usada en 2011 por la Unidad 61398 para atacar a RSA, la firma de seguridad informática que diseña las credenciales cifradas de las agencias de inteligencia de EE.UU.

Dos meses más tarde, los hackers irrumpieron en los sistemas de Lockheed Martin, el mayor contratista de Defensa norteamericano, mediante la información robada a RSA. Y así hasta completar los 141 ataques que reporta Mandiant y otros tantos investigados por distintas empresas de seguridad estadounidenses.

Fuente: clarin.com

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