Cómo disminuir el consumo de sal




El consumo excesivo de sal constituye un enemigo para la hipertensión. La sal contribuye a que el organismo retenga más líquidos lo que produce una presión sobre las arterias y es el responsable del aumento de la presión arterial. Reducir el consumo de sal es una buena manera de evitar la aparición de la hipertensión. La sal se puede ingerir directamente, salando los alimentos, o a través de la que contienen los mismos alimentos. Sin embargo la mayor parte de la sal se ingiere a través de aquellos productos procesados que contienen este mineral.

No es necesario esperar a que el doctor no restrinja la sal cuando se nos haya detectado un problema de salud como los que describimos, sino que debemos prevenir esas enfermedades manteniendo una dieta sana y consumir menos sal.

Elegir comidas que naturalmente llevan poca sal

Tanto los alimentos naturales, como las frutas y las verduras, así como muchos platos preparados contienen muy poca sal, por lo que tal vez te convenga optar por este tipo de comida y no aquella otra con grandes cantidades de sodio.

Sustituir la sal con hierbas y condimentos saludables

La gran dificultad en reducir o eliminar la sal de la dieta deriva de la “gracia” que pierden muchos alimentos sin ella, a tal punto que les quita todo atractivo y sabor frente al consumidor. Pero para este problema los condimentos y las especias brindan una buena oportunidad de solucionarlo. Sólo debes encontrar los sabores que más te convenzan para comenzar a utilizarlos en tus comidas.

Un buen consejo es que utilices el jugo de limón, ajo, pimienta y orégano. A partir de ahí, las posibilidades para saborizar tus platos son variadísimas.

Disminuir progresivamente las raciones de sal

Y, evidentemente, lo que debes hacer en primer lugar cuando quieres dejar de consumir sal es reducir todas las raciones que apliques a tus comidas, teniendo como referencia un máximo de 3 gramos de sal al día. Y ten en cuenta que con esto no sólo nos referimos a la sal de mesa, sino que también a aquella que viene añadida a muchos alimentos preparados. Por ello es aconsejable leer muy bien los cuadros nutricionales y elegir aquellos productos con menores niveles de sodio.

El potasio: la mejor opción

El cloruro de potasio también es un tipo de sal, pero que no tiene los efectos nocivos de la sal refinada. Aunque se debe decir que además de darle un sabor salado a las comidas, también aporta un toque amargo que no resulta del agrado de todas las personas.

Según ciertos estudios, el potasio es más beneficioso que la sal refinada, por lo cual se suele usar el cloruro de potasio en la producción industrial de alimentos. Sin embargo, también se cree que el exceso de cloruro de potasio podría ser dañino. Como siempre, hay que buscar el equilibrio, y por ello es mejor comer alimentos ricos en potasio para compensar el menor consumo de sal.

 

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