El espiral del silencio




Ante el deseo de evitar el aislamiento en la sociedad existe un hecho que afecta a todos sus integrantes por igual determinando y explicando muchos de los procesos sociales.

La socióloga alemana, Noelle-Neumann, nos brindó una explicación alla por 1976 acerca de cómo la opinión pública afecta a todos los miembros de la sociedad, ejerciendo presión sobre el individuo ante la posibilidad de quedar socialmente aislado.

La sociedad es el soporte donde nos desarrollarnos a lo largo de nuestra vida y por ello necesitamos (muchas veces inconcientemete) lograr una posición de privilegio, sintiendonos afortunados porque pertenecemos a un grupo poderoso e influyente.
Los investigadores suponen que esta reacción va unida al curso del desarrollo humano para garantizar la cohesión suficiente de las sociedades humanas.

La prueba práctica la constituye el “método de muestreo de experiencias” mediante el cual se demuestra que la soledad va unida con la depresión y el desaliento para la mayoría de las personas. Esto sería la raíz de lo que que nos conduce a subirnos a lo que Neumann denomina el “carro ganador”,. Un escenario donde esto se hace evidente es en el terreno político durante un período de elecciones. Paul F. Lazarsfeld, psicólogo social, lo mostró claramente en las elecciones presidenciales estadounidenses de 1940. La gente observó las señales de los medios sobre la fuerza y la debilidad de diferentes bandos optando finalmente por votar al bando victorioso.

El silencio como segunda opción
El miedo al aislamiento es el que pone en marcha la hipótesis del silencio: “Correr en el pelotón constituye un estado de relativa felicidad; pero si no es posible, porque no se quiere compartir públicamente una convicción aceptada aparentemente de modo universal, al menos se puede permanecer en silencio como segunda mejor opción, para seguir siendo tolerado por los demás”.

A partir de esta conclusión es que Noelle-Neumann construye una definición de opinión pública como las “opiniones sobre temas controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse”.

¿Qué ocurre cuando un sector importante de la sociedad opta por el silencio? Las opiniones no expresadas no generarán opinión pública por lo tanto serán relegadas a un segundo plano mientras que aquellas opiniones expuestas a la luz pública verán incrementado su apoyo.

La espiral del silencio o hipótesis del silencio constituyen un proceso mediante el cual las ideologías y los movimientos sociales se imponen o desaparecen. Un ejemplo lo encontramos en la decadencia de la Iglesia en Francia. Alexis de Tocqueville describe cómo a mediados del siglo XVIII el silencio de la Iglesia francesa fue el factor decisivo que provocó el desprecio de la mayoría de los franceses por la religión.

Test de amenaza

La forma empírica de medir a la opinión pública reside en las encuestas y en los tests. Noelle-Neumann, con el fin de simular los peligros de aislamiento social, realizó un experimento de campo en 1976 con el tema “fumar en presencia de no fumadores”, un tema muy apropiado ya que la fuerza relativa de los dos bandos, “hay que abstenerse de fumar en presencia de no fumadores” y no se puede esperar que la gente se abstenga de fumar en presencia de no fumadores”, parecía estar equilibrada.

Los resultados confirmaron las expectativas de los investigadores. Después de haber sido amenazados verbalmente los fumadores, que habían defendido su derecho a fumar en presencia de no fumadores, mostraban un menor interés por participar en una discusión sobre este tema en un compartimento de tren. Se demostró además que la intimidación y el miedo al aislamiento se duplican cuando la persona radicalmente opuesta se agrupa con un compañero de la misma opinión. Por otro lado, en los fumadores, incluso en los más tímidos, creció su participación en la conversación cuando contaron con un aliado agresivo.

Por ello destaca Neumann la ventaja de tener grupos habladores en nuestro bando. Hay personas más propensas a hablar o a quedarse calladas. Esto también ocurre con grupos de población. Así, los hombres, los jóvenes y las personas de estratos sociales altos están más dispuestas a participar en una discusión.

En definitiva, la sociedad hay que tenerla en cuenta por los individuos que la forman, cada uno de los cuales posee un esquema cognitivo diferente y por lo tanto la capacidad o no de expresar en público sus ideas actuando con total libertad, la inseguridad en sí mismos o la baja autoestima que propiciarán que se unan como denomina Neumann al “pelotón” o al carro vencedor.

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