Escandalo por carne de caballo en alimentos




escandalo-carne-caballoEl escándalo de la carne de caballo comenzó en el Reino Unido tras detectarse la presencia de ADN equino en las hamburguesas y la lasaña. La cadena de supermercados Tesco ha reconocido la presencia de trazas de hasta un 60% de carne de caballo en las salsas de carne picada de la marca Everyday Value, procedentes de la planta Comigel en Francia.

La Agencia de Alimentos británica (FSA) ha ordenado entre tanto cientos de pruebas, tanto en supermercados como en escuelas y hospitales, ante la sospecha de que el fraude de la carne de caballo se ha extendido por toda la cadena alimenticia.

El ministro de Medio Ambiente, Owen Paterson, ha ordenado la elaboración de un estudio que se hará público este viernes, para determinar el alcance de la “contaminación” de carne de caballo. La portavoz de la oposición laborista, Mary Creagh, ha acusado al Gobierno de David Cameron de “reaccionar con complacencia y sembrar la confusión” con noticias contradictorias sobre el origen de la “contaminación”.

Mary Creagh asegura haber puesto en manos de Scotland Yard “un cúmulo de información que demuestra la existencia de una de red de fraude sistemático en el escándalo de la carne de caballo”. Varias informaciones aparecidas el pasado fin de semana apuntan incluso a una posible implicación de la mafia italiana en el comercio ilegal de carne equina.

Aunque al principio de apuntó hacia España y Holanda como el posible “origen” de la carne equina, todas las sospechas recaen ahora sobre cinco mataderos en Polonia y un distribuidor en Rumanía, con ramificaciones que van de Chipre a Luxemburgo y que pasan necesariamtne por la planta de Comigel en el sur de Francia.

Al menos seis supermercados franceses (entre ellos, Carrefour) ha retirado todos los productos de carne picada de “vacuno” ante la sospecha de que pueda estar contaminada con carne de caballo. El presidente, François Hollande, ha prometido llegar hasta el fondo del asunto y ha pedido “grandes sanciones penales y administrativas a los responsables de esta conducta intolerable”.

Supermercados PLUS “ha retirado de sus estantes lasaña congelada de la marca Primafrost como medida de precaución”, explicó Debbie Huisman, portavoz de la cadena holandesa, quien agregó que estos productos no representan un peligro para la salud, pero podría “posiblemente” contener carne de caballo sin que ello se indica en el envase.

También ‘Tengelmann’, una de las mayores cadenas de distribución alimentaria de Alemania, retirará de sus tiendas una lasaña precocinada. ‘Der Spiegel’ informó de que la cadena de supermercados Kaiser de Tengelmann ha dejado de comercializar provisionalmente una lasaña de su marca blanca económica A&P “por motivos preventivos ligados a la protección del consumidor”, según un portavoz de la empresa.

El escándalo sobre la aparición de carne de caballo en productos congelados, como algunas lasañas, comenzó en el Reino Unido a principios de este mes. Posteriormente el fabricante británico de alimentos Findus UK señaló que algunas de sus lasañas de ternera, suministradas por la compañía proveedora francesa Comigel, contenían carne de caballo, que posteriormente se supo que procedía de Rumanía.

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