Expulsados de por vida de un restaurante por comer demasiado




George Dalmon, y a su amigo Andy Miles, tienen prohibida de por vida la entrada al bufé Gobi de Brighton por temor a que su voraz e insaciable apetito lleve a la ruina al negocio de hostelería.

Lo cuenta The Thelegraph –Pair banned from all-you-can-eat restaurant for eating too much–, donde explican que llevaban dos años acudiendo regularmente a comer al local donde por el menú, todo incluído, pagaban doce libras, unos 15 euros.

Dalmon y Miles se han convertido en una especie de héroes para todos aquellos que alguna vez soñaron con ganar el pulso a este tipo de restaurantes, y su aventura ha generado ya cerca de 600 comentarios en el The Daily Telegraph, el periódico al que concedieron la entrevista para contar su caso y, de paso, hacerse una foto con una pose de hambrientos no demasiado trabajada.

¿Realmente comían tanto? Los dos jóvenes reconocen que, de media, se tomaban cada día cinco generosos platos mezclando carnes y entrantes, pero se defienden asegurando que el restaurante sólo les ponía cuencos pequeños, lo que les obligaba a hacer muchos viajes con las viandas a cuestas.

El dueño del local explica al diario:

“Comían como cerdos y molestaban al resto de clientes. Hemos estado dos años aguantándoles, pero ya es demasiado”.

Para colmo, Dalmon y Miles pedían sólo agua, nunca un refresco o una cerveza, y jamás se apuntaron a un solo extra.

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