Guía para dormir bien




Dormir lo suficiente y de manera adecuada es casi tan necesario como respirar, pero a veces nos invade el insomnio y se vuelve necesario seguir algunas pautas para corregirlo. Los métodos para dormir son diversos.

La necesidad fisiológica de dormir bien es evidente. Es una estrategia para conservar energía y reducir el consumo de alimentos; un periodo de restauración fisiológica, neurológica y psicológica; la oportunidad del cuerpo para restablecerse e invertir sus energías en segregar hormonas especiales como la del crecimiento y, al mismo tiempo, reducir la producción de serotonina y norepinefrina, que contribuyen a transmitir impulsos nerviosos en el cerebro.

Dormir bien desempeña una función importante en la consolidación de la memoria y el perfeccionamiento de ciertas habilidades practicadas durante el día. Se dedica primariamente a las actividades esenciales de reparación y reorganización en el cerebro. otros órganos y tejidos pueden ser reparados y reorganizados mientras se está despierto, durante periodos de descanso o baja actividad.

La necesidad de dormir bien de cada uno puede ir variando noche tras noche. Según las circunstancias. algunas personas tienen la sensación de que no duermen nunca, pero en realidad entran sin darse cuenta en pequeños periodos de descanso, llamados «microsueños», que les permiten superar la jornada. Con todo, son muchas las personas que sufren algún trastorno del sueño. El más habitual es el insomnio, la incapacidad para disfrutar de un sueño correcto y suficiente, por la imposibilidad de conciliar el sueño, por despertarse pronto y ser incapaz de seguir durmiendo, o porque se tiene un sueño perturbado que deja sensación de haber dormido poco.

Las causas más frecuentes de insomnio en las primeras horas de la noche son los estados emotivos y afectivos que originan preocupaciones, las ideas o problemas que se pretende resolver antes de dormir, el temor al insomnio en sí mismo y la idea de que no se conciliará el sueño hasta tarde o en toda la noche. los ruidos y camas a los que no se está acostumbrado, las agujetas, conducir muchas horas seguidas, el exceso de alcohol y café en la cena, también pueden ser motivo de insomnio, aunque por considerarse ocasionales no requieren mayor consideración.

Un indicador de algo mas: Para abordar los problemas que impiden dormir bien el médico debe adquirir una visión global del problema mediante la confección de la historia clínica: El insomnio no es más que el síntoma de otra dolencia. Por ello, a la hora del tratamiento, en vez de sus manifestaciones, conviene abordar las causas. Una vez averiguada la causa, el siguiente paso es, a ser posible, eliminarla. en ocasiones un analgésico, un cardiotónico o un antitusígeno pueden ser más eficaces que un hipnótico. en los insomnios de origen psicógeno una charla abierta y pacificadora sobre el motivo de la ansiedad suele ser muy útil. como reza un refrán alemán, «la conciencia tranquila es la mejor almohada».

Algunas medidas ayudan a evitar la acumulación de ansiedad durante el día. Seguir un rutina mantener unos horarios y rutinas regulares, levantarse a la misma hora y realizar las mismas tareas: asearse, desayunar, ir al trabajo ayudará a dormir bien.

Cuidar la dieta hay alimentos que ayudan a dormir bien, principalmente los que contienen L-triptófano, un aminoácido natural precursor de la serotonina. Productos ricos en triptófano son: lácteos, plátanos, frutos secos, pasta, arroz. Consumidos tres horas antes de acostarse en cantidades suficientes, pero no copiosas, favorecen la entrada en sueño.

Ejercicio físico. Debe ser suave o moderado y practicarse a mediodía o por la tarde, tres veces por semana: por ejemplo, caminar 45 minutos unas horas antes de acostarse, o hacer aeróbic 20 minutos a un ritmo cardiaco suave. El ejercicio físico, siempre que sea regular y se realice al menos dos horas antes de ir a la cama, aumenta el sueüo lento y profundo.

Evitar los excitantes Deben evitarse los productos con cafeína u otros excitantes (café, té, cacao y refrescos de cola) a partir de media tarde y, sobre todo, cerca de la hora de acostarse, pues reducen el tiempo total de sueño.dormir la siesta. una siesta breve, de 20-30 minutos, es beneficiosa siempre que no interfiera en el sueño nocturno; en caso contrario, es mejor suprimirla.

Prepararse para dormir bien Se debe em pezar dos horas antes de ir a dormir, evitando la actividad tanto física como mental. eso no incluye el acto sexual, pues durante el orgasmo se produce una gran secreción de neurotransmisores con efecto relajante e hipnótico. Un baño antes de acostarse ayuda a desprenderse de las tensiones del dia cambiar la actitud a la hora de irse a dormir también puede ayudar. meterse en la cama abrazando el sueño, viéndolo como una oportunidad para simplemente entregarse a algo más grande, cediendo la responsabilidad.

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