La Bóveda del Fin del Mundo, el nuevo Arca de Noé




La bóveda de Svalbard o Bóveda del Fin del Mundo, en caso de catástrofe, permitiría alimentar a la Humanidad

Es conocida la historia del Arca de Noé. Antes de enviar el Diluvio universal sobre la tierra, Dios ordenó a Noé la construcción de un arca para introducir en él a una pareja de cada especie con el fin de preservarlas de la destrucción causada por las aguas. Cuando éstas cedieron, Noé liberó a los animales para que nuevamente repoblaran la Tierra, y continuase la vida.

Ahora este pasaje bíblico ha sido reproducido en Noruega, más concretamente en el Archipiélago de Svalbard, con la peculiaridad de que lo que ahora se preserva son semillas de cultivos que sirven como alimento y no albergandolos en un arca sino en una cavidad subterránea situada bajo una montaña. Esta bóveda ha sido bautizada como ‘Bóveda global de Svalbard’ o ‘Bóveda del fin del mundo’

Las obras se iniciaron en el año 2007 bajo una montaña de la isla de Spitsbergen, a unos ciento treinta metros de profundidad, inaugurandose un año despuésfinanciada por el Gobierno de Noruega, y la participación de otros países -sobre todo el Reino Unido y Australia- y la ayuda de fundaciones privadas, como la de Bill Gates.

Inicialmente, albergaba unos cien millones de semillas, encerradas herméticamente en cajas de aluminio a dieciocho grados bajo cero, con objeto de que no se alteren y puedan conservarse durante siglos. No obstante, este enorme granero tiene capacidad para dos mil millones de semillas.

La bóveda fue construida de forma que la actividad volcánica, los terremotos, la radiación o la crecida del nivel del mar puedan penetrarla. En caso de producirse un fallo eléctrico interior, el propio permafrost –capa exterior de la corteza terrestre en aquellas zonas que está permanentemente congelada- actuaría como congelante natural, ya que mantiene la temperatura interior a unos seis grados bajo cero.

Este búnker futurista consta de un largo pasillo de entrada que conduce a la sala de control, desde donde se dirige la instalación y se clasifican y empaquetan las semillas a su llegada, y, desde ésta, se accede a los tres enormes almacenes para albergar las semillas.

De este modo, en caso de que hubiera cualquier desastre natural u otros factores acabaran con los alimentos existentes en el planeta, el Hombre podría volver a comenzar, alimentándose con lo almacenado en este lugar. Como vemos, la ‘Bóveda del fin del mundo’ es una excelente idea y, sin duda, una bonita realidad.

Autor: Luís Martínez González
Fotos: Entrada de la Bóveda: BetacommandBot en Wikipedia | Esquema del interior: BetacommandBot en Wikipedia
Extraido de:  aprendergratis.com

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